jueves, 28 de abril de 2011

Los sentimientos positivos nunca con fuente de inspiración.

De vez en cuando siento qué hasta el más frio de los mortales necesita de alguien con quien hablar, un compañero para tomar café y conversar de filosofía. Alguien en quien recargar la cabeza, con quien compartir un aburrido domingo, alguien en quien confiar.
Sería increíble saber que no soy la única que prefiere un pijama y la buena compañía antes que los tacones y las discotecas.
Pero con esto también descubro que las personas necesitamos de otras personas cuando más miserables nos sentimos. Me doy cuenta en mi misma, ahora que arrastro mi cansancio hasta el domingo, en este momento dando el último grito huérfano de padre, diciendo un nunca que esconde un ojala.
Ya me han dicho que no me aflija, que soy muy joven, que me divierta sin preocupaciones. Juro que intenté hacerlo y no me sentí yo. Y no es que me aflija es solo que no puedo dejar de pensar en lo tonto que es todo esto. El no sentirse completo. Quizás si realizado, eso solo depende de uno mismo, pero aun no eh conocido a alguien que me diga que no necesita otra persona para al menos charlar ¡Y los mudos! Tener a alguien a quien mirar, los ciegos ¿Porqué no nombrarlos? Alguien a quien tocar e  imaginar.
Podría ser apasionante, pero no deja de parecerme irónico. Nacemos solos, la mayoría de cosas que nos sirven en la vida las aprendemos solos. Por lo menos yo crecí con pocos o ningún amigo; soy de las personas a las que se le hace difícil soportar más de una hora sentada al costado de su madre; pero no es su culpa, la amo, es solo que me es casi imposible soportar a las personas, por más agradables que estas sean, simplemente no puedo.
Pero ahora debo admitir, tragándome el orgullo, que en ocasiones necesito a alguien. Así es, yo que siempre digo no ser como todo el mundo, me hace falta alguien en algunos momentos así como le pasa a todo el que conocí.
Esa persona que me hace falta sigue siendo misteriosa para mí, quizás ni siquiera exista o podría estar más cerca de lo que sospecho, no lo sé.
Si existiría me gustaría contarle que me leen en Arabia Saudita, Rusia y  Corea del sur; me gustaría que pudiera comprarme una pastilla para el dolor o que me pregunte porque estoy tan delgada. Pero lo que más me gustaría es poder compartir, no tener que estar sola siempre, guardármelo todo y cargar con todo el peso de mi silencio.
Sé que es muy pronto para meditar sobre esta persona, como también puede que la conozca mañana y no esté preparada; pero realmente creo que no debería pensar en ello, es solo que hoy eh tenido ganas de escribirle y de contarle que hasta antes de saber quién era, ya sabía de su existencia y lo añoraba con infinito cariño y gratitud, porque sé que cuando aparezca me prestará su hombro para recostarme y cuando esté triste lo sabrá solo con mirarme. Sobrarán las palabras, tal y como lo prefiero.
En ocasiones me pongo a pensar en lo que un día me dijeron, eso de que no es necesario caminar contra la multitud, que podría caminar a su lado sin mezclarme. Qué no estaría sola, que habría una mano para mí. Me gustaría guardar ese momento como una fotografía, para no sentirme sola nunca, para sentirme fuerte.
Quisiera despertar toda despeinada y saber que para alguien así soy linda. Quisiera un día decir que encontré el queso para mis macarrones y la mantequilla para mi pan.
¡Qué no quisiera! No me alcanzaría la vida para escribir mis deseos, pero en este momento, lo que más quisiera es ser real, yo misma, en toda mi verdad.

jueves, 7 de abril de 2011


Es increíble. Yo que me juraba enamorada, muerta por tu olor y tu piel, hoy te veo y no siento nada.
Todo mi plan estaba hecho, tú dirías que nunca me debiste dejar ir, que me extrañas y quieres intentarlo otra vez; pero no, dijiste exactamente lo que inconscientemente sabía que dirías; así que simplemente me diste la razón y me dejaste ir.
Somos algo carnal, ahora lo sé, sumamente pasional que no se complica con etiquetas, y si es así, simplemente somos amigos recordando algo que ya se fue. En algún momento no lo pensé, cierto, juraba que esto era un nuevo comienzo para lo que vivimos hace tiempo, tenía la esperanza de poder besarte y llamarte cuando quiera, sin miedo a estar desubicada. Pero ahora siento todo en mí como verdaderamente es, hasta puedo dar certeza de que ya no, ya no me derrito ni tiemblo cual lagartija al verte.
Estoy aliviada y contenta porque ya no dependo de una llamada o una sonrisa, no tengo ganas de llorar porque no me rogaste que me quedara, ya no eres tan fuerte sobre mí, ya no soy la que espera, la que muere por ti, la que se pregunta si pensarás en mi o si jugaras por tu ego ¡Ya no!
Tengo una docena de sentimientos encontrados en este momento, me confunde un poco y mi corazón quiere estallar, solo que no sabe porqué. Me siento rara en sí, porque ya no tengo porque afligirme, ni algo que esperar, ya no tengo que ocupe mi mente antes de dormir y me cause insomnio.
No sé bien que pensar, dímelo tú, mejor amigo, que debo hacer ahora que sé que la única sensación que me motivaba firmemente a seguir simplemente se fue, que hago ahora si ya no te siento, que hago ahora que sé que ya no estoy enamorada de ti.

jueves, 24 de marzo de 2011

"Conoces miles de personas... y ninguna te llega.
Luego conoces a una... y tu vida cambia para siempre."
-De amor y otras adicciones.

miércoles, 23 de marzo de 2011

No esconderé en mi ni el más mínimo gemido.
Pasaban imagenes de ti
antes de bañarme.

De alguna manera
me acostumbré a abrir la ducha
cuando te extrañaba.
Desempañar el espejo
para solo ver mis tetas lejos de ti
me llevó a repetir,
con los labios casi cerrados,
que si bien el agua en un principio nos separó

hoy nos une.

martes, 22 de marzo de 2011

Llevas tu vida a cuestas.
Te arrastra y te agarra el alma con fuerza.
Duele el silencio, duele el amor vencido.
Duelen los momentos pegados a tu espalda, y también los que quedaron enredados en tu pelo.
Los restos de palabras que un día quisiste creer se escapan ante tus ojos, y escapan por la ventana. Quieres atraparlas con fuerza.
Pero todo tiene su momento, y tus promesas pasaron el suyo.
Se van, se van para siempre, buscando un alma que sea capaz de exprimir su esencia.
Ahora tu alma se pudre bajo tu cama. Se pudre porque no puede vivir sin la mía.

martes, 4 de enero de 2011

Vuelvo a mi lugar, el inicio.
Después de todo eh superando tantas operaciones a corazón abierto que han dejado como huella  cicatrices impalpables.
Sigo teniendo problemas con el corazón y jaqueca por la noche.
Aun mantengo la cabeza en alto mientras miro el suelo buscando eso que nunca tuve.
Últimamente me eh sentido más yo que de costumbre,
poniendo todo patas arriba,
incluyendo mi vida.
Eh llenado el vacio con largas noches de música clásica
y buscando una muerte rápida bajo este sol espantoso,
dando largas caminatas o amenazando desde mi ventana del quinto piso.
Muertes bastante rápidas aunque agonizantes,
con la piel toda seca y cayéndose a pedazos. Pero eso ahora ya no importa,
más seca está mi boca,
cual desierto lleno de arena hasta las entrañas.
Ahora ya no salen palabras de mi boca,
ahora solo escupo dagas. Siempre lista para atacar.

Bailame al Agua

Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir. Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado. No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma. Llámame tonta. Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres. No me asustes.
Vete lejos. Pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí. Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse. Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor...Hasta reventar...
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos. Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos. Los lameré hasta que no sepan a miel. Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azúcar. Sin aliento.
Hoy te eh pensado hasta hastiarme de tu suave boca y hasta de tu cabello despeinado.
Hoy te eh pensado como nunca pensé pensarte.
Hoy te pensé inconscientemente mientras me bañaba.
Mientras orinaba y mientras caminaba.
Porque no importa donde este,
Tú nunca me dejas en paz.
Eres como un no sé que, qué quiero conmigo.
Eres ese dolor de estomago que me da cuando te veo y no ves,
Como la distancia de un beso en la mejilla
Y la incertidumbre de ser tan cobarde y no comerte la boca.
Eres lo que me atormenta,
Lo que me ata a la resignación de mirarte en la oscuridad y nada más.
Creo que nada en esta vida sale mal, tú no estás mal, el no está mal; pasa que los días están mal, las horas, los minutos,  quizá incompletos, o solo de mal humor.
 No tengas miedo de lo que sucedió, ten miedo de que no puedas hacer que suceda nunca más, por eso agárralo con fuerza. 
Nunca, nunca dejes de volar, pues el que bien te quiere, contigo volará, ¿y sabes qué? Ahora volamos juntos. Agárrame con ganas, sin miedo, que esto solo durará hasta que nosotros dejemos de ser nosotros, y tú seas tú, y yo sea yo, como antes de todo, y volemos separados, nuevamente.
Querámonos hasta ahogarnos, hasta que duela el aliento,  hasta que se agote el alma y esto deje de ser lo que es, para pasar a ser lo nunca quisimos creer, así como antes. Exprimámoslo hasta el final, hasta que ya no quede nada, esa nada de la cual éramos esclavos antes de saber de un “NOSOTROS”; o tan solo hasta que el tiempo, que creíamos nuestro, decida por nosotros.