Es increíble. Yo que me juraba enamorada, muerta por tu olor y tu piel, hoy te veo y no siento nada.
Todo mi plan estaba hecho, tú dirías que nunca me debiste dejar ir, que me extrañas y quieres intentarlo otra vez; pero no, dijiste exactamente lo que inconscientemente sabía que dirías; así que simplemente me diste la razón y me dejaste ir.
Somos algo carnal, ahora lo sé, sumamente pasional que no se complica con etiquetas, y si es así, simplemente somos amigos recordando algo que ya se fue. En algún momento no lo pensé, cierto, juraba que esto era un nuevo comienzo para lo que vivimos hace tiempo, tenía la esperanza de poder besarte y llamarte cuando quiera, sin miedo a estar desubicada. Pero ahora siento todo en mí como verdaderamente es, hasta puedo dar certeza de que ya no, ya no me derrito ni tiemblo cual lagartija al verte.
Estoy aliviada y contenta porque ya no dependo de una llamada o una sonrisa, no tengo ganas de llorar porque no me rogaste que me quedara, ya no eres tan fuerte sobre mí, ya no soy la que espera, la que muere por ti, la que se pregunta si pensarás en mi o si jugaras por tu ego ¡Ya no!
Tengo una docena de sentimientos encontrados en este momento, me confunde un poco y mi corazón quiere estallar, solo que no sabe porqué. Me siento rara en sí, porque ya no tengo porque afligirme, ni algo que esperar, ya no tengo que ocupe mi mente antes de dormir y me cause insomnio.
No sé bien que pensar, dímelo tú, mejor amigo, que debo hacer ahora que sé que la única sensación que me motivaba firmemente a seguir simplemente se fue, que hago ahora si ya no te siento, que hago ahora que sé que ya no estoy enamorada de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario