martes, 4 de enero de 2011

Vuelvo a mi lugar, el inicio.
Después de todo eh superando tantas operaciones a corazón abierto que han dejado como huella  cicatrices impalpables.
Sigo teniendo problemas con el corazón y jaqueca por la noche.
Aun mantengo la cabeza en alto mientras miro el suelo buscando eso que nunca tuve.
Últimamente me eh sentido más yo que de costumbre,
poniendo todo patas arriba,
incluyendo mi vida.
Eh llenado el vacio con largas noches de música clásica
y buscando una muerte rápida bajo este sol espantoso,
dando largas caminatas o amenazando desde mi ventana del quinto piso.
Muertes bastante rápidas aunque agonizantes,
con la piel toda seca y cayéndose a pedazos. Pero eso ahora ya no importa,
más seca está mi boca,
cual desierto lleno de arena hasta las entrañas.
Ahora ya no salen palabras de mi boca,
ahora solo escupo dagas. Siempre lista para atacar.

Bailame al Agua

Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir. Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado. No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma. Llámame tonta. Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres. No me asustes.
Vete lejos. Pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí. Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse. Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor...Hasta reventar...
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos. Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos. Los lameré hasta que no sepan a miel. Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azúcar. Sin aliento.
Hoy te eh pensado hasta hastiarme de tu suave boca y hasta de tu cabello despeinado.
Hoy te eh pensado como nunca pensé pensarte.
Hoy te pensé inconscientemente mientras me bañaba.
Mientras orinaba y mientras caminaba.
Porque no importa donde este,
Tú nunca me dejas en paz.
Eres como un no sé que, qué quiero conmigo.
Eres ese dolor de estomago que me da cuando te veo y no ves,
Como la distancia de un beso en la mejilla
Y la incertidumbre de ser tan cobarde y no comerte la boca.
Eres lo que me atormenta,
Lo que me ata a la resignación de mirarte en la oscuridad y nada más.
Creo que nada en esta vida sale mal, tú no estás mal, el no está mal; pasa que los días están mal, las horas, los minutos,  quizá incompletos, o solo de mal humor.
 No tengas miedo de lo que sucedió, ten miedo de que no puedas hacer que suceda nunca más, por eso agárralo con fuerza. 
Nunca, nunca dejes de volar, pues el que bien te quiere, contigo volará, ¿y sabes qué? Ahora volamos juntos. Agárrame con ganas, sin miedo, que esto solo durará hasta que nosotros dejemos de ser nosotros, y tú seas tú, y yo sea yo, como antes de todo, y volemos separados, nuevamente.
Querámonos hasta ahogarnos, hasta que duela el aliento,  hasta que se agote el alma y esto deje de ser lo que es, para pasar a ser lo nunca quisimos creer, así como antes. Exprimámoslo hasta el final, hasta que ya no quede nada, esa nada de la cual éramos esclavos antes de saber de un “NOSOTROS”; o tan solo hasta que el tiempo, que creíamos nuestro, decida por nosotros.